EL LECTOR DEL TREN DE LAS 6:27, J.P. Didierlaurent
Seguro que alguna vez os habréis topado con un libro que os ha parecido tremendamente original en sus primeras páginas. Y seguís adelante con interés por eso de "a ver por dónde va evolucionando esto". Pues eso es lo que me pasó con El lector del tren de las 6:27 de Jean-Paul Didierlaurent. El problema es que esa sensación se fue diluyendo poco a poco al ir pasando las páginas. Una lástima. Y es que parece que el autor no pueda controlar toda la originalidad que propone. Narrada con un ritmo ágil, la novela nos presenta a un joven gris y solitario de nombre imposible que cada mañana, en el tren que le lleva al trabajo, lee el fragmento de un libro en voz alta. Poco a poco vamos sabiendo más del protagonista, de su curioso trabajo (lo mejor del libro, una intrahistoria muy potente) y de una variopinta galería de personajes que se van cruzando con él. Hasta ahí muy bien. El problema es que cada personaje tiene su historia y que el autor intenta desarrollarla...