Vale. Y ahora, ¿sobre qué escribo?
Imagínate la escena. Eres una persona a la que desde muy pequeñito le ha gustado el negociado este de la lectura, que has leído un montón de libros y bien repartiditos entre todos los géneros y épocas y tienes un cierto bagaje en cuanto a estilos y tipos de literatura. Además, te ha picado la curiosidad un poco y has hojeado algunas cosillas sobre creación literaria o talleres literarios que han escrito los que saben. Pues bien, felicidades. Ya estas preparado para escribir algo. ¡Adelante! Y llega el primer dilema: ¿novela o libro de relatos? Lo inmediato sería escoger los cuentos, más sencillo y con menos nivel de exigencia para un novato (siempre se pueden disimular un poco las carencias). El problema es que, salvo honrosas excepciones de los grandes del género, nunca te ha tirado demasiado lo de los relatos... Así que, primer dilema superado. Novela, ¡Sea! Y caes irremediablemente y de lleno en el segundo dilema: ¿Qué tipo de novela? ¿De género? ¿De sentimientos? ¿Autobiográfica? ...