viernes, 25 de noviembre de 2011

EL VERANO DE LOS JUGUETES MUERTOS, Toni Hill





Pues al final ha resultado que El verano de los juguetes muertos, primera novela del traductor barcelonés Toni Hill, es una muy buena novela, contra todo pronóstico por lo que sospechaba al principio del libro.

Y es que el libro empieza y continua realmente mal. Inspector maldito perseguido por su pasado, un desastre en las relaciones de pareja y a quien, para mas inri, se le ha ido la mano con un testigo cabrón y ha sido suspendido de empleo y sueldo. ¿Suena de algo, no? Y ya tenemos sus correspondientes monologos interiores, sus vericuetos y sus historias. Pero resulta que, por sorpresa, la cosa cambia de golpe. Justo cuando iba a dejar el libro, el autor se deja de tonterías y se centra en una trama clásica más que bien urdida de crímenes más o menos misteriosos.

La acción se situa en Barcelona en una época más o menos actual (de cuando aún se podía fumar en los bares, cosa que parece tener traumatizado al autor, por que todos los personajes están todo el tiempo fumando o pidiendo cigarrillos...). Al citado detective, después de su periodo de vacaciones forzadas, le pasan un caso de una muerte accidental de un chaval de la clase alta barcelonesa que se ha caído de la buhardilla de su habitación durante una fiesta. Todo parece indicar que se trata de un caso cerrado, pero los inspectores van descubriendo una historia que, a través de unos buenos personajes secundarios, va dando giros más o menos inesperados pero absolutamente creibles.

Lo único que he echado en falta es que se profundizara un poco más en el ambiente de la jet set barcelonesa, que queda retratada en unas breves pinceladas pero que podía haber dado bastante más juego. Y no entiendo muy bien el por qué de una historia paralela de prostitución de chicas negras y de vudú africano que persigue al protagonista. Aunque sospecho que pueda ser motivo de continuación de la saga...

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