viernes, 14 de febrero de 2014

Enric González, Memorias Líquidas y listas de 2013

Cuando me enteré de que el periodista Enric González (Barcelona, 1959) publicaría un libro basado en sus memorias como periodista, lo celebré. He leído dos de sus crónicas que escribió siendo corresponsal de El País, Historias de Londres (1999) y Historias de Nueva York (2006) y me gustaron mucho. Y Memorias Líquidas no me ha decepcionado en absoluto. Se trata de una ácida crónica del periodismo en los años 70 y 80 retratando con su estilo habitual a periodistas (alguno de ellos bien conocidos), redacciones, el ambiente del gremio en la Barcelona de los 70, la de las vacas gordas en El País de los 80, las corresponsalías en el extranjero, las intrigas palaciegas... Lo único malo es su corta extensión (unas 200 páginas), porque la cosa daba para mucho más. Altamente recomendable, vaya.

Todo esto venía a cuento a que Enric González ha publicado en la revista JotDown una lista de sus libros imprescindibles de 2013 que me parece muy interesante ( de hecho yo me estoy peleando con el primero de la lista, La casa de hojas, del que aún no puedo decir si es una obra maestra o una tomadura de pelo). Ahí os la dejo por si os puede proporcionar buenas ideas de lecturas. Yo ya he tomado nota de algunas de ellas.

1. La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski (Editorial Pálido Fuego-Alpha Decay).
Un laberinto dentro de un enigma, una historia que cuenta la historia de una historia, un juego metaliterario apabullante. Y una edición exquisita. No recomendable para quienes posean una casa en Virginia.

2. El muñeco de nieve, de Jo Nesbo (Editorial RBA).
Todas las aventuras del policía Harry Hole son buenas. Esta quizá es la mejor. Deja al lector jadeante. Podemos decir que se trata de un simple thriller, como podemos decir que el Ferrari es solo un coche.

3. A man without breath, de Philip Kerr (Editorial Quercus).
Lo siento, no se ha traducido todavía al español. Pero la serie de Bernie Gunther, el policía en la Alemania nazi, ha alcanzado ya la altura de los clásicos. Una espléndida novela negra envuelta en el horror gélido de los bosques de Katyn.

4. Deshielo y ascensión, de Álvaro Cortina Urdampilleta (Editorial Jekyll & Jill).
Aviso: el autor colabora en Jot Down y una vez tomé con él un café en Roma. Puede leerse como un relato entre lo fantástico y la ciencia ficción, o como un ensayo inquietante sobre las trampas de la naturaleza y del arte. Puro desasosiego.

5. John Maynard Keynes, de Robert Skidelsky (Editorial RBA).
Esta biografía ha tardado diez años en traducirse del inglés. Hay que leerla para conocer una de las mentes más interesantes del siglo XX y para comprobar que la economía no es una ciencia exacta, sino la más procelosa y potencialmente destructiva de las ciencias sociales.

6. La venganza de la geografía, de Robert D. Kaplan (Editorial RBA).
El ensayista conservador admite su error con Irak y se somete a una cura de determinismo: pese a las revoluciones tecnológicas, los viejos mapas siguen siendo cruciales para entender la realidad y hacer previsiones sobre el futuro.

7. Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas, de Leontxo García (Editorial Crítica).
No hace falta ser aficionado al ajedrez para disfrutar con este libro, un pequeño prodigio de erudición y amenidad.

8. Por qué dejé Goldman Sachs, de Greg Smith (Editorial Deusto).
Las trapacerías del banco más poderoso del mundo, contadas desde dentro. Una demostración de que tras la horrible crisis financiera, algo ha cambiado en la gran banca: ahora es aún más voraz y peligrosa.

9. Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina (Editorial Seix Barral).
Una crónica sobre la España disparatada de las últimas décadas. Manuel Vázquez Montalbán la habría escrito de forma distinta, pero no mejor.

10. Librerías, de Jorge Carrión (Editorial Anagrama).
Un ensayo maravilloso sobre un mundo crepuscular. Periodismo cultural de nivel estratosférico. Un libro que homenajea a todos los demás libros, y a los templos en los que solíamos rendirles culto.

EL PONT DELS JUEUS, Martí Gironell




Vaig topar-me amb aquest llibre en un hostal després de fer una visita al molt bonic poble de Besalú i vaig pensar "Mira! una novel.la on expliquen la construcció del pont fortificat. I a més em sona que va tenir èxit. Pot estar bé..." Doncs no. Puc afirmar que El pont dels jueus, del periodista Martí Gironell és un dels pitjors llibres que he llegit en els darrers anys.

La cosa va del següent: el compte de Besalú es desperta un dia amb la gran idea de construir un pont fortificat per salvar el riu Fluvià. I marxa cap a Itàlia per contractar un mestre d'obres que es veu que és el Calatrava del l'època (el pont sembla que és d'influència llombarda, gran astúcia de l'autor). Total, que el mestre, després de dubtar (poc) si acceptar o no, marxa amb el seu fill que és aprenent de l'ofici (mira, calcat a Els pilars de la terra, quina casualitat). A partir d'aquí es van succeïnt tots els tòpics del gènere històric-medieval: monjos bons, monjos traïdors, tornejos, cavallers, jueus perseguits, batalles (pretesament) èpiques, intrigues, amors... tot ben trinxadet y barrejat amb escenes quotidianes ficades amb calçador per a que es vegi que l'home s'ha documentat molt. En fí, res que no haguem llegit un miler de vegades i amb molta més fortuna que aquí.

L'estil del sr. Gironell és inexistent, com si fos una redacció escrita per un nen de ESO, sense cap gràcia narrativa; això sí, cultismes i metàfores exagerades a dojo. El llibre, publicat el 2007, va ser un best seller tant absolut com inexplicable ara que l'he llegit. Tant que l'home es va animar i ja en porta escrits quatre més. És el que té sortir a la TV, suposo.



jueves, 13 de febrero de 2014

MR. GWYN, Alessandro Baricco



Con las novelas el escritor italiano Alessandro Baricco me sucede algo curioso: o me encantan y me fascinan a partes iguales (Seda, Novecento, Mala sangre, Océano mar... )  o me aburren soberanamente (City, Tierras de cristal, Emaús). No hay termino medio. Pues bien, Mr. Gwyn pertenece a la primera categoría. Es una magnífica novelita que te lees de una sentada pero que te queda en el recuerdo durante tiempo.

Y mira que el asunto es sencillo: Un escritor londinense de éxito, harto de la monotonía que le supone el escribir y publicar, decide dejarlo todo y envía un manifiesto a un periódico planteando las 52 razones por las que no va a escribir más. Su editor, obviamente, entra en pánico y le presiona de mil maneras para que no lo haga. Hasta que el escritor cede pero con una condición. Y hasta ahí podemos leer.

Baricco se abandona de nuevo a su precisa prosa poética, en la que no sobra ni una preposición y todo fluye a la perfección de manera que nos podemos abandonar simplemente al placer de saborear las palabras, que encajan como las piezas de un reloj. Pero es que además la historia es muy original, planteada en un "crescendo" de manera que no se plantea ningún conflicto en los primeros capítulos sino que te va atrapando con todos los elementos que va aportando y con los levísimos giros en la trama, que ayudan a dar un toque de misterio más que interesante a la novela. Y con sus toques de humor, que los hay.

Leyendo contraportada y críticas todos coinciden en que el sr. Baricco ha hecho en Mr. Gwyn un homenaje a la literatura y al proceso de creación literaria. Coincido bastante con esta afirmación.

Lo único malo: su mínima extensión (160 escasas páginas) te deja con ganas de más: Hay magníficas escenas que te dejan con las ganas de que duraran más (La del viejo de las bombillas, la de las lavanderías...). Pero bueno, igual las retoma en siguientes novelas, como hace en Mr Gwyn con alguna.