lunes, 9 de febrero de 2015

EL LEOPARDO, Jo Nesbo





Tengo un problema: mi primer contacto con la serie del detective Harry Hole del noruego Jo Nesbo ha sido con el octavo volumen de la saga, El Leopardo. Y digo que tengo un problema porque me ha gustado mucho y ahora no se por dónde seguir. Si hacia atrás (El Leopardo hace muchas referencias a la anterior novela de la saga, El muñeco de nieve) o desde el principio. Bueno, eso ya lo pensaré más adelante.

El Leopardo es una muy buena novela negra con todos los ingredientes clásicos del género. Harry Hole ha desaparecido de la circulación tras las tribulaciones de su última aventura (de ahí que tenga ganas de hincarle el diente) y se ha refugiado anónima y miserablemente en Hong Kong. Hasta ahí viaja una compañera suya para intentar convencerle de que vuelva y forme parte del equipo que tiene que atrapar a un asesino en serie, ya que Hole, cómo no, es el mayor experto de la policía en estos casos. A partir de ahí Nesbo nos ofrece un juego de pistas sabiamente dosificado y sin engañar ni sacarse nada de la manga, con un ritmo narrativo potente y dinámico (los capítulos no se extienden más allá de las 10 páginas), con malos malísimos que forman parte de la trama y no son meras referencias, y con peleas intestinas entre departamentos policiales y sus competencias. Todo mezclado con la correspondiente historia de zozobra familiar. Un planteamiento parecido al que Henning Mankell usaba para su aclamada serie del detective Wallander. Si te gustó la saga del policía sueco, te va a gustar ésta con toda seguridad.

Un pero: la novela es excesivamente larga (600 pgs cuando con 200 menos hubiera resultado redonda) y flaquea al final cuando la trama se enreda excesivamente. Y una pregunta; si a alguien se le ocurre por qué esta novela se llama así, que me lo explique, porque yo no he dado con el significado. Muchas gracias.

domingo, 1 de febrero de 2015

Las 10 mejores novelas de 2014 según Jenesaispop

La revista Jenesaispop acaba de publicar su lista de lo mejor de 2014, y como me parece una relación bastante equilibrada y coherente (estoy de acuerdo de hecho en un par de libros, en otros no tanto y he sacado tres ideas para próximas lecturas), la publico. Los comentarios a los libros son suyos. Al César lo que es del César.

1 - LA HIERBA DE LAS NOCHES, Patrick Modiano.
Poner en primera posición al Nobel del año pasado puede parecer oportunista o “conservador”, pero lo cierto es que ‘La hierba de las noches’ (Anagrama) es la mejor novela que he leído en 2014 (igual que el disco de otro sesentón, el ‘The Next Day’ de Bowie, fue uno de los mejores que escuché en 2013). Es así. Y es que el padre de Marie Modiano sigue a lo suyo: llevando al lector del brazo por un París espectral en busca del tiempo perdido; un largo trekking por la memoria, por los fragmentos del pasado y por la ciudad recordada. “Autoficción poético policial”, así han llamado a sus novelas. Thrillers hipnóticos y proustianos construidos sobre una evocación.

2 - EL IMPOSTOR, Javier Cercas.
El “campeón de la memoria histórica”, el “Maradona de los impostores”. Así llama el autor del libro a Enric Marco, el hombre que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y llegó a presidir la asociación que reunía a los españoles que habían sido prisioneros en la Alemania de Hitler. Tomando como referencia dos obras maestras de la “novela de no ficción” -‘A sangre fría’, de Truman Capote, y ‘El adversario’, de Emmanuel Carrère-, aunque renegando de ellas por inmorales, Cercas construye lo que denomina “novela sin ficción saturada de ficción”, un libro que es al mismo tiempo una biografía y su making of, el retrato de un personaje fascinante y el autorretrato del propio autor.
 
3 - EL JILGUERO, Donna Tart.
Después de la fabulosa película ‘Mud’ y la grandiosa novela ‘Canadá’ (con la que el libro de Tartt tiene más de un punto en contacto), ‘El jilguero’ es un nuevo ejemplo de relato de iniciación, una clásica bildungsroman, narrada en primera persona, en la que no falta ningún personaje: el maestro, la chica, el amigo íntimo…; ni ningún tema: los conflictos familiares, la desorientación vital, las primeras experiencias sexuales y sentimentales… Otra historia, bella y emotiva, protagonizada por un adolescente desamparado y con un gran sentimiento de culpa (dostoievskiana) que deambula por un mundo que saltó por los aires buscando refugios emocionales y luchando contra su destino. Un libro, como dijo el jurado del Pulitzer, “que estimula la mente y toca el corazón”.
 
4 - LA MUERTE DEL PEQUEÑO SHUG, Daniel Woodrell.
Menos mal que la adaptación de ‘Winter’s Bone’ (2010) tuvo éxito. Menos mal porque, si no, seguiríamos sin tener novelas de Daniel Woodrell traducidas al castellano. Narrada en primera persona por el chico protagonista y construida por medio de maravillosas elipsis, la nueva novela de uno de los autores de referencia del country noir es un conmovedor drama con pinceladas de novela negra. La dolorosa crónica de la progresiva pérdida de la inocencia de un chico por culpa de un entorno familiar, social y emocional tan miserable como despiadado. Si te gustó ‘Winter’s Bone’, ‘La muerte del pequeño Shug’ te dejará, literalmente, sin aliento.

5 - PESTE & CÓLERA, Patrick Deville.
¿Seguir a Pasteur o emular a Livingstone? ¿Sentarse a investigar o salir a explorar? Entre estos dos interrogantes se desarrolló la vida del científico Alexandre Yersin (1863-1943). El escritor francés Patrick Deville, también un viajante empedernido, ha narrado la vida del sabio suizo en forma de novela de no-ficción (o “novela de aventuras de verdad”, como él mismo la define). Un fabuloso híbrido entre biografía, novela histórica y relato de aventuras. El autor sigue el rastro de este científico aventurero, sabio y discreto, como si fuera un personaje más del libro. Deville aparece en la narración como un divertido y poético “fantasma del futuro” que busca a Yersin por el pasado como Stanley buscó a Livingstone en el lago Tanganica.

6 - GALVESTON, Nic Pizzolatto.
La publicación de ‘Galveston’ (Salamandra) olía a oportunismo editorial. La “novela del creador de ‘True Detective’’ suena a la “película de los productores de…”. Puro márketing. Pero no. Dennis Lehane, con su habitual olfato, vuelve a tener razón cuando dice que es “el mejor noir que he leído en la última década”. Un relato sórdido y violento, que es a la vez un homenaje a los ambientes sureños literarios (el libro empieza con una cita de Faulkner y resuenan ecos de Cormac McCarthy) y una mirada cargada de lirismo a unos personajes que saben que se están metiendo en la boca del lobo pero no pueden evitarlo. El final, hermoso y poético, es capaz de arrancarte las lágrimas como la fuerza del mejor de los melodramas.
 
7 - MUERTE SÚBITA, Álvaro Enrigue.
¿Qué tendría que haber pasado para que Caravaggio, el primer “rockstar” de la historia del arte, y Quevedo, representante de la España imperial y contrarreformista, hubieran jugado un partido de tenis en la Plaza Navona en el año 1599? Esa es la sugestiva y sorprendente premisa argumental a través de la cual se articula ‘Muerte súbita’ (Anagrama), una muy original (y muy posmoderna) novela histórica con la que Álvaro Enrigue ha ganado el último Premio Herralde. Un ejercicio de libertad creativa que le sirve al escritor para acercarse de forma desprejuiciada y desde diferentes ángulos a una Europa, la de comienzos del siglo XVII, progresivamente oscurecida por las tinieblas de la Contrarreforma.
 
8 - ¡MELISANDE! ¿QUÉ SON LOS SUEÑOS?, Hilel Hakin.
El debut como novelista del septuagenario Hillel Halkin ha sido una de las sorpresas de la temporada, uno de los sleeper literarios del pasado año, una de esas novelas que, cuando la acabas, no apagas la lámpara de la mesilla y te vas a dormir. No: coges el móvil y te pones a recomendarla. El autor neoyorquino, que hasta ahora solo había escrito ensayo, ha vencido su miedo a la ficción –“la forma más alta de literatura”- y ha publicado esta estupenda novela de tintes autobiográficos. Una historia de iniciación, de aprendizaje, que acaba en emotiva (muy emotiva, ten a mano el pañuelo para el final) historia de amor.
 
9 - NOS VEMOS ALLÁ ARRIBA, Pierre Lemaitre.
“Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra”. Así, como un obús en medio del campo de batalla, comienza esta novela (último premio Goncourt) ambientada en los últimos días de la Primera Guerra Mundial y en la inmediata posguerra. La historia de una singular y conmovedora amistad entre dos hombres de personalidades y clase social contrapuestas, cuyos destinos acabarán unidos por las desastrosas consecuencias del conflicto bélico. Una novela que tiene un primer capítulo tan extraordinario que te atrapa como el fango en una trinchera, y un final que dan ganas de escribir al autor y rogarle, por favor, que lo cambie.
 
10 - LIMBO, Agustín Fernández Mallo
 Hay pocas novelas que “suenen”, que le den tanta importancia al sonido: la música, el ruido. El nuevo libro de Agustín Fernández Mallo es una de ellas. ‘Limbo’ (Alfaguara) suena tan bien que podemos escuchar desde el eco que produce una habitación vacía donde hay una mujer secuestrada, hasta una canción de The Magnetic Fieds de su disco ‘Distortion’ que no existe. ¿A qué suena ‘Limbo’? A David Lynch, claro. Atrona. El eco de las elipsis que utiliza el director de ‘Carretera perdida’ resuenan en el mejor momento de la novela, el de mayor fuerza poética, aquel donde uno de los músicos le pregunta al otro después de escuchar una canción: “¿qué pensaste mientras la oías?”.