domingo, 26 de mayo de 2013

22/11/63, Stephen King

 
 
 
 
Hacía mucho tiempo que no leía nada del maestro King.  De hecho lo último que leí fue una magnífica y atípica novelita llamada La chica que amaba a Tom Gordon (2000) pero creo que lo dejé porque no me inspiraba ninguno de sus libros posteriores. Y eso que había sido gran seguidor suyo y algunas de sus novelas (It, Apocalipsis, El Resplandor, Misery) las considero rotundas obras maestras. Hasta que leí un par de críticas acerca de 22/11/63 de gente que me merece confianza y que resultaban positivas. Y me puse manos a la obra.
 
Vayamos por partes. Salvando los momentos cruciales, 22/11/63 no tiene demasiados elementos fantásticos o de terror a los que tan acostumbrados nos tiene Mr. King. En síntesis y sin explicar demasiado, la novela cuenta las aventuras de un profesor de High School que recibe una misión bizarra: Un viejo amigo suyo ha descubierto una puerta temporal que permite viajar hasta 1958. Su misión será adaptarse a la época e intentar salvar a Kennedy del atentado de Oswald en Dallas cinco años después.
 
La idea es buena y todas las particularidades de la paradoja del viaje en el tiempo que plantea King son muy originales y bien resueltas. Y os lo dice alguien que es buen aficionado al tema y ha leído de todo en lo referente a los viajes temporales, desde lo genial a lo pillado por los pelos. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que la novela tiene 750 páginas y la parte central es demasiado estirada. Con 200 páginas menos hubiera ido mejor, porque una vez instalado en la época y saldadas unos interesantes asuntos, discurren capítulos y más capítulos dedicados a la vida del profesor en la época; obviables sin demasiados problemas. Pero repito que el libro es muy entretenido y con un arranque y un final muy buenos.
 
Últimamente Stephen King ha dado un giro a sus publicaciones. Ya no se dedica sólo a la novela tradicional o a las sagas como la torre oscura sino que se adapta a las nuevas técnicas de publicación, ya sea editando novelas por entregas en internet o relatos que solo se pueden encontrar en formato de libro electrónico. Y lo próximo, algo que me pica la curiosidad: Doctor Sleep, una secuela de El resplandor, con el niño de los Torrence ya crecidito y trabajando en un asilo de ancianos.

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