domingo, 11 de octubre de 2015

MORIR NO ES TAN FÁCIL, Belinda Bauer

 Lo peor que te puede pasar cuando quieres crear un personaje es intentar hacerlo cercano y entrañable y que resulte antipático hasta decir basta.
Pues bien, eso es lo que sucede con el protagonista de Morir no es tan fácil, un chico autista y con síndrome de Savant, que resulta repelente y eso lastra todo el transcurso del libro, que no es malo, por otra parte, si exceptuamos este detalle y el hecho de que tiene un final caótico y delirante. Clavarla como hizo Mark Haddon con El curioso incidente del perro a medianoche no debe ser nada sencillo.

El argumento, a priori, puede resultar interesante: Patrick Ford, un chico autista que tiene un trauma desde que vio cómo atropellaban a su padre, deja la casa materna en un pueblecito de Gales para irse a la ciudad a estudiar anatomía. Pero pronto descubrirá que los cadáveres que están analizando esconden secretos. Hasta ahí bien, pero el problema la trama va avanzando a trompicones y sin aprovechar el potencial que prometía tener. Además,  personajes que no aportan nada, lineas argumentales que aparecen de pronto y no se cierran (¿por qué? ¿Falta de tiempo? ¿De papel? ¿De interés?). Y un final que pretende ser sorprendente con giros de guión supuestamente ingeniosos pero que roza peligrosamente la bobería. Si es que esa portada chillona y efectista no prometía nada bueno, ahora que me fijo.

Aún así es un libro entretenido que se lee sin darse uno cuenta y que pasa bien si uno no tiene demasiadas exigencias. Y la sensación de pérdida de tiempo no es muy grande. Los hay peores.

2 comentarios:

  1. jajajjajajaj

    Jo aplicaria aquest comentari a "Persona" (truñaco) i el de "Persona" a aquest llibre.

    ResponderEliminar
  2. Doncs he intentat el segon de la trilogia de Persona (trauma) i es terrible! Ni t'hi acostis!

    ResponderEliminar