sábado, 29 de marzo de 2014

GOAT MOUNTAIN, David Vann



Bueno Mr. Vann. Yo creo que ya está bien, ¿no? Vale ya de relaciones paterno filiales enfermizas, torturadas y llevadas al límite. Vale ya de tragedias tenebrosas e irreparables y vale ya de sentimiento de culpa agotador. Vale ya de espacios naturales gigantescos y desolados y que son tan protagonistas como los personajes. Si es que en sí, la novela no está mal, pero es que lleva ya cuatro (4) novelas haciendo lo mismo. Y ya cansa. No cuente conmigo para la quinta. Atentamente.

Bueno. Después del arrebato empecemos como Dios manda. Goat Mountain es la cuarta novela del escritor ¿alaskano? ¿Alaskense? David Vann tras su sobrecogedora Sukkavan Island, su magnífica Caribou Island y su anodina Tierra. Como en todas ellas, las relaciones familiares extremas son la base de la narración. Todo comienza cuando un abuelo, un padre, el amigo de éste y el hijo adolescente se van a celebrar su cacería anual a su coto de caza en las montañas. Nada más llegar (esta vez vamos al grano rápido), la presencia de un furtivo desencadena  una tragedia que le sirve a Vann para generar un escenario de tensiones extremas en el grupo. Y cómo siempre, la prosa precisa que utiliza para generar unas descripciones apabullantes de montañas, bosques y vivacs al lado del fuego. Y claro, la marca de la casa, las peleas y tensiones entre abuelo, padre e hijo en todas sus combinaciones posibles.

¿Y qué más? Pues poca cosa. Aquí la novedad es, quizás, todo el tema de la cacería del ciervo y su clarísimo componente atávico. Si te has leído las tres anteriores (o las dos primeras) puedes obviar ésta tranquilamente. Si no has leído ninguna, échale un vistazo: no es en absoluto una mala novela, al contrario. Original, absorbente y sorprendente. Pero Mr. Vann, por favor. Cambie de tema. Si escribe usted rematadamente bien, hombre... Atentamente.

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