domingo, 12 de febrero de 2017

PATRIA, Fernando Aramburu

Patria, del escritor donostiarra Fernando Aramburu fue el rotundo éxito editorial nacional de crítica y lectores del año 2016. Y puedo entender perfectamente el por qué del fenómeno ya que estamos ante de un libro duro, absorbente y apasionante a partes iguales. Y quizás como dirían algunos críticos cursis, necesario.

El libro narra la historia de dos familias vecinas de  un pueblecito vasco cercano a San Sebastián en los años 80, la época más dura y de más actividad del terrorismo etarra. Las familias son amigas y hacen vida juntas: ellos son compañeros de partida de cartas, salidas en bicicleta y chuletones y las mujeres van juntas a merendar y comparten confidencias y la educación de los hijos. Hasta que ETA empieza a enviarle cartas de chantaje a uno de ellos, que tiene una empresa de transportes y que acabará siendo asesinado. Entonces, el sector abertzale del pueblo, que es el imperante, antiguos amigos incluidos, condena al ostracismo a la familia del asesinado haciendo que la madre tenga que marcharse del pueblo.

Las dos familias representan a la perfección las dos realidades de la sociedad vasca de la época, la nacionalista abertzale radical, fanática e irracional y la que se encuentra con una víctima y pasan a ser además los culpables y marginados. Además, y a través del hijo de una de ellas que se integra en ETA conocemos todo el proceso de adiestramiento de los jóvenes hasta que pasan a formar parte de la banda y al final son detenidos y enviados a prisión.

El libro está escrito prácticamente a modo de crónica de sucesos desde el punto de vista de las madres de las dos familias a partir del día en que ETA declara el alto el fuego y se lee con muchísimo interés entre la pura novela de situación y un reflejo de la sociedad y el statu quo. La narración es un punto exigente ya que da continuos saltos temporales (de hecho empieza con la viuda llevando flores a su marido al cementerio) pero eso incluso aumenta nuestro interés ya que vamos conociendo datos aislados que poco a poco vamos juntando en un hilo narrativo completo, como piezas de un rompecabezas. Lo único que no me ha acabado de gustar es que se dediquen demasiados capítulos a tramas paralelas, como las historias de los hijos, que lastran el ritmo de la narración, ya que a veces no aportan nada a la historia central y nos despistan de lo que realmente nos interesa que es seguir conociendo los sucesos principales.

En definitiva, un libro tremendamente sólido y contundente que te conduce irremediablemente a simpatizar con una de las partes. y a cuestionarte el horror del terrorismo. Si esta era la intención del escritor, ha acertado de pleno.

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