martes, 11 de mayo de 2010

DUBLINESCA. Enrique Vila-Matas





Llegué a este libro con muchas ganas. Y no sólo porque llegar a un nuevo libro de Vila-Matas no sea suficiente motivo, que lo es, sino porque había leído en algunas reseñas que se parecía mucho a 'París no se acaba nunca', mi libro favorito de este autor. Y que lo que había hecho en ese libro con Hemingway y la capital francesa (seguir los pasos del joven escritor americano en París en un tono paródico y humorístico) lo había repetido con James Joyce y Dublín. Pero nada de eso.

'Dublinesca', básicamente, es la historia de un editor en crisis, personal y profesional, que en una huida hacia acelante se propone celebrar las exéquias fúnebres de lo que él llama "La era Gutemberg", es decir, el fin de la editorial clásica sepultada por las nuevas tecnologías y por los libros digitales. Y lo hará aprovechando el Bloomsday y visitando Dublín con unos amigos bastante peculiares siguiendo los pasos del 'Ulises' de Joyce.

Y digo básicamente, porque bajo mi punto de vista, y como sucede en muchos libros de Vila-Matas, la trama es lo de menos. El libro es un compendio de reflexiones, circunloquios, minibiografías y citas, unos más densos y pesados que otros, ciertamente. Y todo acerca de una idea básica: el amor a la Literatura. El problema es que muchos de estos pasajes pueden resultar pesados o lentos en extremo. Pero en mi opinión, cuando finalizas un libro de Vila-Matas tienes siempre la sensación de que te has llevado una suerte de recompensa, de que ahí había algo importante. Te das cuenta de que no ha sido fácil pero de que has leído buena literatura.

Aunque ojo, no todo el libro es difícil de tragar. Hay pasajes muy divertidos, como la obsesión que tiene Riba, el editor, por repasar Blogs que hablen de él, evocadores como sus descripciones de New York, o muy interesantes como la mini biografía - homenaje de Samuel Beckett.

Y una curiosidad para acabar: hace un par de años asistí a una conferencia de Enrique Vila-Matas en la que explicaba una vivencia personal. Nos contó que hacía años había sido invitado por unos editores franceses para dar una conferencia y que se había quedado en la habitación del hotel olvidado por todos y filosofando durante una noche entera sobre el futuro de la literatura. Cuál ha sido mi sorpresa al leer en uno de los primeros capítulos de 'Dublinesca' exactamente esa misma anécdota explicada por el protagonista del libro, el editor Riba, como si fuera propia. Así pues, ¿qué es lo real? ¿Nos fantaseó el autor en la conferencia usando como propia una anécdota del libro que estaría escribiendo o aprovechó una historia personal para la novela?
Todo puede ser...

1 comentario:

  1. me sorprende leer esa sensación de "recompensa" tras un libro de Vila Matas, me pasa exactamente lo mismo :)

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