lunes, 24 de diciembre de 2012

EL TANGO DE LA GUARDIA VIEJA, Arturo Pérez-Reverte

He tenido que darle vueltas unos días y dejarlo reposar para llegar a la conclusión de que El tango de la guardia vieja, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte es un buen libro. Pero sin más. Ni emociona, ni intriga, ni te mantiene en vilo como muchos otros libros de Don Arturo, pero se lee bien y te deja una buena sensación, en gran parte porque este señor escribe condenadamente bien. Aunque lo malo es que la mayoría del tiempo tienes la impresión de que lo confía todo al estilo puro y duro, sin nada más que le acompañe.
 
Pero vayamos por partes. El Tango de la Guardia Vieja es una de las pocas novelas de Pérez-Reverte que no es de género, ya sea histórico, de misterio o de aventuras. Está explicado en dos planos temporales simultaneamente, uno en los años 20 y otro a finales de los 60 y cuenta la historia de un buscavidas, Max Costa, y sus encuentros y reencuentros amorosos con una bella mujer de la alta sociedad. (para los que lo hayan leído, me ha recordado a veces Travesuras de la niña mala de Vargas Llosa, aunque éste me gustó mucho más). Todo esto mezclado con músicos que buscan el tango perfecto, espías en vísperas de la II guerra mundial, robos varios y campeones de ajedrez enfrentados en la previa del campeonato del mundo.
 
Hay varias cosas que me han gustado bastante de la novela. La primera parte sobre todo, en la que el protagonista trabaja de bailarín mundano en un transatlánico que se dirige a Buenos Aires y conoce a un músico obsesionado por componer el tango perfecto y a su mujer. La recreación de los bajos fondos porteños, aunque un poco saturada de tópicos, resulta muy convincente. Y el final, con dos acontecimientos parecidos en dos épocas diferentes narrados a la vez te engancha. El problema es que el libro tiene 500 páginas y se hace a veces pesado, aunque tiene muy buenos momentos aquí y allá.
 
En definitiva, un libro muy recomendable para los fans del particular estilo Reverte y recomendable, aunque con reparos, para el resto de los mortales. Y un libro que creo que con 150 páginas menos hubiera funcionado bastante mejor, en mi modesta opinión.

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